jueves, 25 de julio de 2013

Un virus podría servir para luchar contra el acné


El acné es una de las enfermedades dermatológicas más comunes. Sus manifestaciones suelen atormentar a adolescentes y no tan adolescentes, siendo su tratamiento a menudo complejo y lento. Sin embargo, nuevos avances en la investigación médica invitan al optimismo.
El acné y sus causas
Se trata de una inflamación de la piel de origen bacteriano. Está motivado por cambios en los folículos pilosos y sus glándulas sebáceas y se manifiesta en concentraciones de materia de distinta naturaleza. Se considera como una respuesta no común ante una presencia normal de la hormona testosterona. Por eso suele tener una especial incidencia en casos de mayor actividad hormonal como los ciclos menstruales en la mujer o la pubertad. El estrés, la hiperactividad de las glándulas sebáceas y la acumulación de células muertas en la piel son algunos de los factores íntimamente relacionados con el desarrollo del acné.
Tratamiento
Los tratamientos para el acné suelen dividirse en dos categorías: por prescripción médica (fármacos) o sin ella (cosméticos). En la actualidad existe una oferta muy amplia de productos especialmente destinados al control y mejora de los problemas de acné. Sin embargo, no todos resultan eficaces. En general, se considera que los tratamientos rápidos que prometen resultados en tan solo unas semanas no son fiables. Lo más aconsejable es recurrir al consejo dermatológico profesional. Los productos más eficaces suelen ser los antibióticos tópicos o por vía oral, así como los retintines externos. En el caso del acné femenino, se estima que ciertas píldoras anticonceptivas pueden tener efectos positivos sobre el mismo al controlar los niveles hormonales.
Novedades en la investigación sobre el acné
Investigadores de la Universidad de California (UCLA) y de la Universidad de Pittsburgh han descubierto que existe un tipo de virus totalmente inocuo que está presente en nuestra propia piel y es capaz de eliminar las bacterias que provocan el acné. Por el momento han conseguido identificar 11 versiones distintas del mismo, perteneciente a la familia de los fagos. Al contrario que los antibióticos, que actúan indiscriminadamente sobre las bacterias de nuestro organismo, dichos virus están programados para afectar solo a las bacterias específicas involucradas en la producción del acné. Y todo ello gracias a un gen que portan y posee la capacidad de producir una proteína llamada endolysina.
Dicho hallazgo ha sido acogido muy favorablemente por la comunidad científica, pues a día de hoy no existe una cura total para el acné. La posibilidad de desarrollar ahora una terapia personalizada para esta patología abre un nuevo horizonte en la dermatología. Y, lo que es más importante, dicho tratamiento tendría un nivel ínfimo de contraindicaciones.


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